Antonio Machado Ruiz (Sevilla, 26 de julio de 1875 –
Colliure, 22 de febrero de 1939) fue un poeta español, miembro tardío de la
Generación del 98 y uno de sus miembros más representativos. Su obra inicial
suele inscribirse en el movimiento literario denominado Modernismo.
Biografía
Antonio Machado nació el 26 de julio de 1875 en Sevilla. Fue
el segundo de cinco hermanos de una familia liberal; el mayor de ellos, Manuel,
trabajó junto a Antonio en varias obras. Su padre, Antonio Machado Álvarez
«Demófilo», amigo de Joaquín Costa y de Francisco Giner de los Ríos, publicó
numerosos estudios sobre el folclore andaluz y gallego. Su abuelo, Antonio
Machado Núñez, era médico y profesor de Ciencias Naturales. Antonio Machado. En 1883, su abuelo fue nombrado profesor de la Universidad
Central de Madrid y toda la familia se traslada con él a dicha ciudad. Antonio
Machado completa entonces su formación en la célebre Institución Libre de
Enseñanza, fundada por Francisco Giner de los Ríos.
En 1889 empieza sus estudios de bachillerato, primero en el
instituto San Isidro y después en Cardenal Cisneros. Es en esa época cuando se
aficiona al teatro junto a su hermano, y comienza a asistir a tertulias. Machado
interrumpe varias veces sus estudios, afectado por los problemas económicos de
su familia tras la muerte de su padre por tuberculosis en 1893 y su abuelo,
tres años más tarde. El influjo familiar y su centro de estudios marcaron su
camino intelectual. Por aquella época, conoce a Valle-Inclán en una tertulia.
Trabaja en la parte de los verbos, en el Diccionario de ideas afines.
En 1899, Antonio Machado viaja a París, donde vive su
hermano el poeta Manuel, con quien en lo sucesivo emprenderá una carrera conjunta
de autores dramáticos, y trabaja de traductor para la Editorial Garnier. Allí
entrará en contacto con, por ejemplo, Oscar Wilde y Pío Baroja y asiste a las
clases del filósofo Henri Bergson, que le impresionan profundamente. Vuelve a
España y trabaja de actor mientras alcanza el título de bachiller.
En 1902 vuelve a París y conoce a Rubén Darío. De vuelta a
Madrid entabla amistad con Juan Ramón Jiménez y publica Soledades (1903). En 1907 publica Soledades, Galerías y Otros poemas, una
versión ampliada de Soledades, y gana las oposiciones al puesto de catedrático
de francés. Elige la vacante del instituto de Soria, donde entabla amistad con
Vicente García de Diego que era catedrático de latín y griego del mismo
instituto. Conoce a Leonor Izquierdo, que trabajaba en casa de Vicente García
de Diego, con la que se casará dos años después; teniendo ella 15 y él 34 años.
En 1911 viajará a París al conseguir una beca para ampliar
sus estudios. Leonor cae enferma de tuberculosis y muere en 1912, lo que
sume a Machado en una gran depresión y éste solicita su traslado a Baeza
(Jaén), donde vivirá con su madre dedicado a la enseñanza y al estudio. Durante
siete años, hasta 1919, el poeta enseña Gramática Francesa en el Instituto de
Bachillerato instalado en la Antigua Universidad baezana.
En 1912 publica Campos de Castilla, obra en la que el autor
se separa de los rasgos modernistas que presentaba su obra Soledades y del
intimismo hacia el que había evolucionado en Soledades, galerías y otros poemas,
acercándose a las inquietudes patrióticas de los autores de la Generación del
98; en efecto, ha mantenido una amplia correspondencia epistolar con Miguel de
Unamuno y algunas de sus ideas se reflejan en este libro. En Baeza, en 1917,
conoce a Federico García Lorca, con el que entabló gran amistad.
En 1919 se traslada a Segovia, donde encontrará un ambiente
cultural más acorde con sus gustos y comenzará a participar en las actividades
de la reciente Universidad Popular, que tiene como objetivo la extensión de la
cultura a los sectores sociales tradicionalmente más apartados de ella. Así,
fue profesor de francés en el Instituto de Segovia,1 donde conoció a Mariano
Quintanilla. Continuará hasta 1932.
En 1932 obtiene la cátedra de Francés del Instituto Calderón
de la Barca, de Madrid, y en 1935 la del Cervantes. Escribe textos en prosa que luego serán recogidos en los dos
apócrifos Juan de Mairena y Abel Martín. Por entonces corteja a una dama
casada, Pilar Valderrama, que en los versos de Nuevas canciones (1924), su
último libro de poesía, progresivamente ampliado, como los otros, aparece bajo
el nombre de Guiomar. Siente un gran interés por la Filosofía y se licencia a
trancas y barrancas en esta materia en la Universidad Central.
Con el estallido de la Guerra Civil Española marcha a
Valencia. Vivió en la localidad de Rocafort desde noviembre de 1936 hasta marzo
de 1938. En 1937 publica La guerra. Entre 1937 y 1939, Machado publica un total
de 26 artículos en La Vanguardia2 (que en aquella época era el órgano de
expresión del gobierno de la República y recogía firmas de los más destacados
intelectuales y escritores que apoyaron la causa republicana).
A finales de enero de 1939, y ante la inminente ocupación de
la ciudad, sale de Barcelona viajando con Joaquín Xirau Palau en una ambulancia
que les fue proporcionada por José Puche Álvarez, Director General de Sanidad.
Tras unos primeros días en Raset (Gerona), pasa su última noche en España, la
del 26 al 27 de enero, en Viladasens. En la tarde del día 28 llega finalmente a
Colliure (Francia), en donde muere el día 22 de febrero en el Hotel
Bougnol-Quintana. A los tres días, fallece su madre, Ana Ruiz Hernández. En el
bolsillo de su abrigo se encuentra un último verso: «Estos días azules y este
sol de la infancia».
En febrero de 2010 la especialista en Machado, Monique
Alonso, hizo público que, poco antes de morir el poeta, la Universidad de Cambridge
le había enviado una carta ofreciéndole un puesto en su rectorado. La carta
llegó a Colliure al día siguiente de su entierro.4 Machado fue expulsado post
mortemdel cuerpo de catedráticos de Instituto y hubo de esperarse hasta 1981
para que fuera rehabilitado, también post mortem, qué duda cabe, como profesor
del instituto Cervantes, de Madrid, en memorable orden ministerial de Federico
Mayor Zaragoza.
Obra
Su obra poética se inicia con Soledades (1903), que fue
escrita entre 1899 y 1902. En el breve volumen notamos ya muchos rasgos
personales que caracterizarán su lírica posterior.
En Soledades, Galerías y otros poemas (octubre de 1907) la
voz del poeta se alza con personalidad propia. En este mismo año, se instala en
la ciudad de Soria para enseñar francés. En esta ciudad conocerá a la que será
su esposa, Leonor. Quizá lo más típico de esa personalidad sea el «tono»
nostálgico, suavemente melancólico, aun cuando hable de cosas muy reales o de
temas muy de la época: jardines abandonados, parques viejos, fuentes, etcétera;
espacios a los cuales va aproximándose a través del recuerdo, del sueño o de
las ensoñaciones.
A un olmo seco
Al olmo viejo, hendido por el rayo
y en su mitad podrido,
con las lluvias de abril y el sol de mayo,
algunas hojas verdes le han salido.
[...]
Antes que te derribe, olmo del Duero,
con su hacha el leñador, y el carpintero
te convierta en melena de campana,
lanza de carro o yugo de carreta;
antes que, rojo en el hogar, mañana
ardas, de alguna misera caseta
al borde de un camino;
antes que te descuaje un torbellino
y tronche el soplo de las sierras blancas;
antes que el río hacia la mar te empuje,
por valles y barrancas,
olmo, quiero anotar en mi cartera
la gracia de tu rama verdecida.
Mi corazón espera
también hacia la luz y hacia la vida,
otro milagro de la primavera.
En lo fundamental este intimismo nunca desaparece, aunque en
la entrega siguiente, Campos de Castilla (1912), Antonio Machado explore nuevos
caminos (no en vano, es su libro noventayochista). En la colección de 1912 el
poeta mira, sobre todo, al espacio geográfico que le rodea —las tierras
castellanas— y a los hombres que lo habitan. A la sección Campos de Castilla
que figura en la edición de Poesías completas (1917) se añadirán nuevos textos
que no figuran en la de 1912:
a) un grupo de poemas escritos en Baeza tras la muerte de su
mujer Leonor en los que la memoria tiene un papel fundamental,
b) una serie de poemas breves, de carácter reflexivo,
sentencioso, que el poeta llamará «Proverbios y cantares»
c) unos cuantos textos muy críticos: crítica social y
crítica a la España de aquel momento.
El libro Nuevas canciones (1924), escrito parcialmente en
Baeza, recuerda en alguna de sus partes el tono nostálgico del primer Machado.
Hay una presencia de las tierras sorianas, evocadas desde lejos; la hay,
también, de la Alta Andalucía, espacio geográfico real y mítico a la vez;
continúa, además, en el nuevo libro, la línea sentenciosa (proverbios y
cantares) que ya iniciara en Campos de Castilla.
Las ediciones de Poesías completas de 1928 y 1933 presentan
novedades dignas de ser destacadas. Especialmente, hay que reseñar la aparición
de dos importantes apócrifos, «Juan de Mairena» y «Abel Martín» —maestro de
Mairena—, más un tercero, que lleva el mismo nombre que el poeta. Son, todos
ellos, autores de los poemas añadidos a estas nuevas ediciones. Juan de Mairena
es, además, autor de comentarios en prosa: de éste ha de decir Machado algunos
años más tarde que es su «yo filosófico». Entre los textos que a dichos
personajes se atribuyen destacaremos, por una parte, los de carácter filosófico
(filosofía impregnada de lirismo); por otro lado, unos cuantos poemas eróticos,
cuya inspiradora (Pilar de Valderrama en la vida real; Guiomar en la poesía)
fue el último gran amor del poeta.
En 1936, ya en vísperas de la Guerra Civil, publica un libro
en prosa: Juan de Mairena. Sentencias, donaires, apuntes y recuerdos de un
profesor apócrifo. Se trata de una reunión de ensayos que venía publicando en
la prensa madrileña a partir de 1934. Este volumen muestra que su autor es uno
de los más originales prosistas de nuestro siglo. A través de esas páginas
Machado-Mairena habla sobre la sociedad, la cultura, el arte, la literatura, la
política, la filosofía. Usa una gran variedad de tonos, que va desde la
aparente frivolidad hasta la gravedad máxima, pasando por la ironía, la gracia
o el humor.
Durante la contienda civil marcha con su familia a Valencia.
Uniéndose al movimiento Alianza de Escritores Antifascistas participando
activamente en el II Congreso Internacional celebrado en la ciudad de Valencia.
Machado escribió unos pocos textos en verso y muchos en prosa. Algunos, verso y
prosa, se recogen en su último libro, La guerra (1937, con ilustraciones de
José Machado). Si buena parte de la escritura última debe verse como puramente
testimonial, hay, no obstante, ciertos textos de grandísima calidad literaria.
Entre ellos, El crimen fue en Granada.
Durante la década del veinte y los primeros años de la
década del treinta, escribe teatro en colaboración con su hermano Manuel. Ambos
estrenan en Madrid las siguientes obras: Desdichas de la fortuna o Julianillo
Valcárcel (1926), Juan de Mañara (1927), Las adelfas (1928), La Lola se va a
los puertos (1929), La prima Fernanda (1931) y La duquesa de Benamejí (1932).
Poética
La poesía de Machado se aleja de la concepción modernista de
que ésta es meramente forma y la suma de las artes. No importa tanto la forma,
la musicalidad, la buena rima, si no se cuenta nada íntimo y personal. El verbo
es lo más importante, porque expresa el tiempo, la temporalidad que él
considera esencial. «El adjetivo y el nombre / remansos del agua limpia / son
accidentes del verbo / en la gramática lírica / del hoy que será mañana / del
ayer que es todavía». Pero no desdeña algunos de los ropajes modernistas,
aunque sin abusar de los mismos, usa una compleja red de símbolos personales
(el viajero, el camino, la fuente, la luz, la tarde, las abejas, las moscas,
las galerías, el agua que fluye, la noria...) y aporta una nueva estrofa, la
silva arromanzada, compuesta por versos imparisílabos de arte mayor y menor,
incluidos alejandrinos de 7 + 7, con rima asonante en los pares.
La poesía, «una honda palpitación del espíritu», es la
expresión íntima del sentimiento personal del poeta, pero, aunque íntima,
pretende ser universal: es «el diálogo del hombre, de un hombre, con su
tiempo». La poesía es un diálogo de un hombre con el tiempo de cada uno. El
poeta pretende eternizar ese tiempo objetivo para que permanezca vivo el tiempo
psíquico del poeta, para que sea universal.
También le da mucha importancia al sentimiento que ha de
impregnar la imagen. Las imágenes que no parten del sentimiento, sino sólo del
intelecto, no valen nada. También rechaza la poesía surrealista, porque no
tiene estructura lógica. Para él esto es una deshumanización, que no comparte.
La poesía debe hablar con el corazón.
Reconocimientos
En 1927 fue elegido miembro de la Real Academia Española, si
bien nunca llegó a tomar posesión de su sillón. Por eso, Antonio Machado fue
uno de los más apreciados poetas españoles añorados en esa época.
En 2007 se instala en la Biblioteca Nacional de España
en Madrid la magnífica cabeza de Antonio Machado realizada por el escultor
Pablo Serrano en el año 1966 y que también se encuentra en el Centre Georges
Pompidou de París y en el MOMA de Nueva York.




